24/5/12

Reflexiones.....


Hoy se me ha ido la cabeza a las fronteras, y no a las físicas precisamente. Cotilleando o chismeando por Facebook me he topado con una frase de Mario Benedetti, un maestro de la palabra que siempre me regala excelentes momentos. Su escrito me incita al vagamundeo por las fronteras emocionales, a hacer un viaje por el pasado para entender nuestro presente y poder afrontar el futuro sin peros ni fantasías animadas.

     Por lo general, a la mayoría de los humanos nos gusta más sentirnos víctimas que villanos. Y no me refiero en nuestra relación con los demás, sino a nuestra historia íntima y personal. Es muchísimo más fácil pensar que somos lo que somos porque la historia nos hizo así que porque nosotros lo permitimos. Y nos regocijamos en el llanto dulce, aún silencioso, de lo que pudo haber sido si todo hubiera sido distinto. En su lugar deberíamos optar por esa cachetada necesaria y reconstituyente en la mejilla que nos lleve a preguntarnos (¿pero qué estoy haciendo con mi vida?) o a exclamarnos (¡pero qué estoy haciendo con mi vida!).

     Cada uno que se quede con lo que más le apetezca. Recuerdo que hace unos años emprendí ese viaje y, como en ningún otro, el alma se me estiró y arrugó adoptando formas insospechadas. Largas horas sin dormir, revolviendo las sábanas y pasando por cada una de las emociones escritas y descritas en el diccionario. Fue uno de los vagamundeos más interesantes que nunca he tenido y me pregunté por qué no lo había hecho antes. Por qué había tardado tanto en inspeccionarme, en esforzarme por no dejar un rincón sin explorar...

     Mario Benedetti me ha recordado hoy que de nuevo es tiempo de emprender un viajecito retrospectivo a las emociones y a los sentimientos. Pero como lo que yo intento explicar con tantas palabras él lo consigue solo con unas poquitas, mejor ya me callo.

     ¡Buen viaje!


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