21/6/12

¡Mal Bicho!

Yo creo que eso de "eres más de campo que las gallinas" no va mucho conmigo. A ver, no es que extrañe la polución de las ciudades, el ruido, las colas para hacer lo mismo a la misma hora que todo el mundo, ni nada de eso. Me gusta el aire limpiecito (que dirían por aquí), dormirme con el sonido de la cigarra, ver las luciérnagas iluminar el río, ensimismarme con las gallinas, los burrillos y toda esa fauna rural. Todo eso me gusta, pero con lo que no acabo yo de hacerme es con toda esa colección bichística que me ataca impunemente,  lleve o no, kilos de repelente encima.

¡Lista para la Guerra!
Hay que entender que en los días calurosos como hoy, Puerto Plata se pone en cuarenta graditos. Al caer la noche, aunque refresca, uno sigue sintiendo el horno en el cuerpo y no es cuestión de meterse en un traje de buzo que no deje nada al aire. Así que si me pongo pantalón largo y me dejo los brazos al descubierto, pues ya sabemos donde ataca el enemigo que, en este caso, son muchos y nada cobardes. ¡Son unos osados!. Que me pongo manga larguita y pantalón amplio tobillero, pues a los tobillos, aunque solo sea para estrellarse con el hueso. ¡Y cómo arden las picaduras en los huesos!

Imaginemos que, uno de esos días en los que estoy espabiladilla, decido taparme desde el dedo gordo del pie hasta las orejas. Y uno pensaría, así embutida, y con los litros de anti mosquitos y anti todo que tengo, que no habrá insecto que encuentre milímetro de piel donde atacar, ¿verdad?. Mentira de la gorda. Quedan las manos. Unas manos rollizas llenas de dedos. Por lo menos diez en cada una. Con sus veinte nudillos y todo. Y sus dos muñecas ¡Su santa madre!.

Y así estoy. En un entorno absolutamente bucólico donde los insecticillos que hay por aquí me están plantando cara; marcando su territorio para que me quede bien claro quien pertenece a estas tierras  y quien no. Y digo bichitos y no mosquitos elefante porque estos últimos ya han dejado de preocuparme. A estos se los ve o escucha venir, con la vista o por el zumbido. Además, con un poquito de amoniaco y paciencia, las picaduras desaparecen antes o después. Pero, ¿qué me dicen de esos indecentes insectos, casi invisibles y silenciosos, muy silenciosos, que se confunden con la brisa sobre la piel?. Y las hormigas de las cataratas... esas sí que fueron el ejército rojo de la muerte.

JEJÉN U HORMIGAS ROJAS, ESA ES LA CUESTIÓN
¡Terrorista!
Miren ustedes, yo no sé lo que se me ha posado encima pero tengo los deditos y los empeines de los pies finos. Y los deditos de la mano también. Yo voy muy orgullosa, enseñándole mis decenas de ampollitas diminutas  a todos los locales y turistas que osan preguntarme como estoy. Si preguntan no es para decir: "muy bien, muy bien", sino para explicarles lo que hay, ¿no?. Los turistas dicen que es alergia al sol. Va a ser que no... Los locales coinciden en que deben ser unas hormigas rojas bien malas o los jején. Yo apuesto a que deber ser esto así que, con su venia, me voy a meter en Internet a ver como diablos me libro de este picor dichoso. Comprobado, han sido las hormigas rojas. Dichosasssssssssssss

Para empezar, mañana me voy a la playa, Playa Dorada o Pueblito, a ver si la sal ayuda un poquito. Ya empecé el trabajo en el Batey. Ayer fue algo más complicado, todo el mundo intentando medir mis fuerzas. Hoy he conseguido tenerlos tranquilitos durante una hora mientras daba clase a una señora muy dulce, Germania, que repite despacito cada cosa que yo digo, como si fuera mi eco y a la que la que lo que más le gusta es pintar con colores, "porque de niña nunca tuvo lápices". Ya contaré poco a poco. Las historias son impresionantes. No nos imaginamos, la que escribe y los que leen, cuánta suerte tenemos de tener lo que tenemos -rescate bancario incluido- y de vivir como vivimos. Sé que suena a tópico pero esta gente no tiene, por no tener, ni agua potable. Y eso que viven junto a un río. ¿Alguien se aventura a describir como está el río?

Poco a poco más. Ahora empieza la guerra contra el jején, la hormiga roja o lo que sea. Estoy bien armada. Y de fondo, como no tengo fotos nuevas, os dejo una cancioncilla al uso.

¡Feliz vagamundeo!

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