20/6/12

SunCampDR, una República Dominicana diferente

Zona de descanso
En un país donde abundan los hoteles todo incluido, que pareciera pusieran a los turistas un antifaz para no ver lo que hay tras sus impresionantes instalaciones, SunCampDR es una buena opción para conocer el país, la cultura y acercarse a la vida cotidiana de los dominicanos. Aquí es donde yo estoy desde que llegué a República Dominicana hace, exactamente, una semana y un día.


Elegí SunCamp por una razón muy precisa; por su involucración en las comunidades desfavorecidas que le rodean y por la posibilidad de invertir un poco de mi tiempo en conocer la realidad de este país y en ayudar en aquello a lo que pueda. No quiero extenderme mucho porque en su página web quedan muy bien reflejadas cómo son sus instalaciones y el tipo de ayuda que hacen. Podéis verlo aquí:
   -  Campamento Vacaciones Caribe
   -  Trabajo Voluntariado

Zona de trabajo
SunCamp está asentado junto a un río y ofrece alojamiento económico y alternativo para grupos de amigos a los que le guste la naturaleza, viajeros independientes y todo tipo de personas que quieran una vida simple y sin artificios en un entorno caribeño. A no ser que se tenga (o alquile) un coche o moto, para vivir aquí es necesario hacerlo como un local y quedar supeditado al servicio de carros públicos (que antes llamé lata de personas con ruedas). Todo es fácil desde SunCampDr si uno sabe adaptarse a la vida rural. Mi apartamento, por el que pago 380 dólares al mes, es bien amplio y luminoso y desde el puedo ver el río. Me encanta que tenga un buen acceso a Internet que, junto a algunas otras cosillas, es uno de mis vicios. Todo hay que admitirlo.

BATEY MUÑOZ
¡A lavar la ropita!
Llegué a SunCamp alrededor de las seis de la tarde y nada más poner pie en tierra, sin tiempo apenas para ubicarme, me montaron en una camioneta y me llevaron al Batey. Me gusta ese nombre, Batey, aunque la realidad de estos asentamientos marginales no tenga nada que ver con lo que su nombre me inspira. Ya hablaremos más de eso pero, por resumir, diremos que es la pobreza y la miseria, que son cosas distintas y no siempre van juntas, elevadas a una potencia muy alta. Me sentí trasladada a un África muy profunda donde viven hacinados, olvidados y abandonados al menos 1.500 almas. Este era realmente el objetivo de mi viaje.

Allí en el Batey conocí a algunos niños, pintamos, dimos un paseo por las casitas y compré mi cena. Sí, lo reconozco, primer día primera regla incumplida. En una de las casetas o chabolas, yo las denominaré de la primera manera, compré tres panes, en otra un cuarto de pollo. Era mi única opción de llevarme algo a la boca en casi todo el día.

   -  Señor, ¿pero usted me asegura que este pollo está fresco?
   -  Este pollo está fresquecito de´hoy. Ya esta hervido y ahora lo freímos.
   -  Dirijo mi mirada al aceite, me santiguo mentalmente e insisto. ¿Pero usted me garantiza que este pollito está mañana estaba cacareando, digo, cantando?
   -  Todos se ríen por la ocurencia. Si señora, estaba cacareando y corriendo de aquí pa´llá.
   -  OK, pues deme un cuartito cuando esté listo. O me quedo a pan y agua o me arriesgo a que me entre una cagalera y me ayude a perder 5 gramos, me digo a mi misma así como para quedarme tranquila.

     Devoré el pollo y dos panes, me bebí una botellita de agua casi de un trago y, tras chuparme los dedos de lo rico que estaba, se me vino el cansancio de golpe. Necesitaba adaptarme a un cambio tan brusco e inesperado, así que acordamos que me tomaría una semana de descanso para conocer un poco el país e ir adaptándome a los transportes, la moneda, los precios, el idioma (que es español pero oye tú que a veces necesito que repitan hasta tres veces para entender lo que me dicen). Y ahí es donde, sin darme cuenta, me encontré inmersa en las aventurillas de los motoconchos, la ruta a caballo y la brincadera de los 27 charcos.

Amigüito, nada de besos
A CABALLO VAMOS PA´L MONTE... Todas las noches los residentes, permanentes o temporales, de SunCamp se reúnen junto al río para tomarse unos rones y compartir impresiones. Allí, entre otros, conocí a Daniel, el chico alemán de ascendencia colombiana que estaba en esta parte del país por  varios días. La dueña del campamento, una canadiense con los ovarios muy bien puestos, sugirió que durante mi semana de descanso podría hacer algo de turismo con el alemán. Y como me pareció bien, y como no tenía nada planificado, decidí unirme a sus planes fueran los que fueran... Una perfecta idea porque, además de aprender a manejarme por la ciudad y descubrir tiendecitas locales muy interesantes, tuve unas aventurillas de lo más divertidas que jamás hubiera esperado.


La primera fue el miércoles cuando, por segunda vez en mi vida, decidií darme una vuelta en caballito por la serranía de Puerto Plata, digo, por el Parque Nacional Isabel de Torres. Los caballos nos esperaban en la puerta de SunCamp a las 9 de la mañana. Para no variar, a las 9,05 empecé a meter el turbo para llegar y escucho una voz que me dice: "que aquí es el Caribe, que aqui no hay prisa...". - "Es que llego tarde", increpo. -"Yaaaaaaaaaaaa, si que lo hace, pero el que la va a llevar por el monte soy yo y voy detrás de usted........ tendré que llegar yo antes, no señora?". Y desaceleré.
     Allí había cuatro caballos y dos guías. parecían algo más lustrosos que los de Viñales, al menos no se le notaban tanto las costillas. Me tocó el blanco, me disculpé ante él con muy buen humor por la mala suerte de que le tocara la gordita, hice algunos aspavientos para subir y animar el ambiente y partimos.
     No había lluvia en el horizonte, la charla y las bromas de rigor con los guías, uno de 23 y otro de 13 años, y a darle que te pego al vaivén. La verdad es que me gusta,  por eso decidí no pensar en el dolorcillo trasero que tendría al día siguiente, o que ya empezaba a tener. Suavecito, que así se llamaba mi caballo, tenía algo de carácter y eso de ir el último no le gustaba nada en absoluto. Y ahí andábamos al trote que te pego cada vez que el caballo de Daniel quería adelantarnos. ¿Te recuerda a algo sister? Esta vez a la inversa.

     Yo tenía el ojo más pegao al caballo del alemán que al mío. Si veía que intentaba adelantarnos, yo me agarraba fuertecito porque Suavecito empezaba el trote. Así como un poco exagerada le decía al guía que Suavecito quería acabar con la española, pero en el fondo esas carrerillas eran de lo más divertido. Hicimos un par de paradas para que descansaran las personas y los caballos y para comer en un ranchón típico. Pollo, arroz con gandules, pasta, maduros, yuca. La pasta ni la probé y devoré los maduros. Yo creo que a estos platanitos fritos y dulzones le ponen algo adictivo, como a la coca cola, para que una no pueda dejar de engullirlos. Otro de mis vicios.
     Charlé con algunos locales que estaban en el ranchón. Todos muy interesados en emparejarme porque se me ve "muy buena gente y simpática". Y yo insistiendo en mi mal carácter y en aquello de que "mujer sola, mujer feliz". Nos echamos unas risas y decidieron apostar a cuanto tiempo una mujer como yo que, según ellos, es bella y con buen aspecto y simpática, tardaba en tener un novio dominicano. Yo insistí en que aquel que apostara que nunca pasaría algo así se iba a ganar todo el dinerito, pero no se por qué no me creyeron. Debería preguntar a cómo van las apuestas. Jejeje.

Paraíso del Kite Surfing en República Dominicana
      El resto del troteo, el guía de 23 años dale que le gustan las mayorcitas y que quiere ir a España, y que si yo teke-teke o que si pinto y no se cuantas cosas más... Y yo dale a decirle que no sabía donde se estaba metiendo, que sus zalamerías igual que entraban salían. Sé que se estaba buscando una buena propina, que no tuvo porque no llevábamos dinero, pero esta actitud, además de simpática, destapa una realidad muy triste de este país y otros muchos. La de jóvenes y casi niños y niñas que son capaces de hacer lo que sea por salir de una vida sin perspectiva que asfixia, y la de unos turistas o extranjeros que, para matar su soledad y vacío, son capaces de creer cualquier cosa y de pagar lo que sea por sentir compañía a su lado. Es un triste juego del que nosotros somos más responsables que ellos.

     Así, sin ser muy precisos los datos, el otro día me dijeron que el 20 por ciento de la población de República Dominicana es rica, el 70% vive con el salario mínimo (alrededor de 200 euros al mes) y el 10% restante no tiene para comer todos los días. El Batey de Muñoz cae en ese triste y vergonzante 10%. Eso sí es violencia, que existan personas tratadas como esclavos, a las que se les ha negado cualquier tipo de derecho, incluso el de la identificación, y a los que se tiene hacinados como animales para que, cuando sea necesaria la mano de obra barata en la construcción y los campos de caña de azúcar, estén disponibles y dispuestos.

   Pero eso, de nuevo, es otra historia. Hoy es martes, fuí al Batey, jugué con los niños, organicé un grupo de mujeres para las tardes a las 5 e hice un súper. He sido obediente y estoy al día con mis vagamundeos por República Dominicana. La cosa se pone seriecilla pero estoy segura de que ahora viene lo más importante e interesante.
     ¡Hasta pronto!

AgÜita de temperatura perfecta pero con olas revoltosas. Con chiringuitos muy muy chulos para comer o tomar algo




2 comentarios:

  1. se me paso por leer hoy el contenido del blog y me emocionó muchisimo . Eres una mujer del Mundo....ojala todos los Turistas fueran como Tú, ISA
    DEMBA

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    1. Demba.... los días de Senegal fueron un mundo maravilloso para mi. Abdoulaya Kama y tú siempre estareis en el corazón de África y el mio. A pesar de las distancias y de las ausencias siempre agradezco a esta vida la oportunidad de haberos conocido. Un beso enorme

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