14/9/12

El indio que quiere un tatuaje en Panamá

-Te va a matar
- No, me va a pegar un tiro en la cabeza
- ¿Y no es lo mismo?
-En absoluto. Lo que tu dices es una frase hecha. Y lo que va a pasar es que mi madre me pegará un tiro en la cabeza si ve el tatuaje
-¿Y cómo vas a hacerlo?
-Fácil, siempre lo llevaré tapado con la ropa
- Pero y si vas a la playa o a la piscina?
- jajaja. En mi familia nadie hace esas cosas. Lo que me preocupa es que mi novia me deje
- A tu novia no le gustan los tatuajes? Pues eso si que es una situación. Y ella tampoco te va a ver la espalda?
- No hasta el dìa que nos casemos y entonces ya estará hecho y no podrá dejarme.
- En serio?
-Pues claro...

Las carcajadas resonaron en aquel salon enorme y desolado donde esas risas sanotas que salen del estómago se confundìan con el ruido atroz de la ciudad del eco. Creo que fue en ese mismo momento donde el indio de 24 años y yo nos hicimos amigos. Desde aquel día nuestras conversaciones son frecuentes y esta misma noche, como carbonizó la pizza en el microondas, no le ha quedado más que aventurarse a probar mi ensalada de pasta (la de garbanzos la dejo para otro día, jejeje). Para mi sorpresa la mezcla de espirales tricolor, maiz, atún y mayonesa le ha parecido muy rica. Y cuando le ha puesto su toque de color añadiéndole una buena dosis de picante ya se convirtió, según sus palabras, en excelente. Entre espiral y espiral, aligeradas con un poco de cola, me ha confesado que prefiere tener un matrimonio de conveniencia, que ninguna de sus relaciones ha funcionado y que el se entusiasma demasiado y que luego sufre mucho. Por eso confiará en su madre la búsqueda de esposa.

-Y confias en tu madre?
-Si, ella sabrá elegir a la india perfecta y de mi misma casta, para que no haya tantos problemas.

Cuando habla su paladar suena emitiendo un cloc divertido y peculiar, especialmente al pronunciar las letras p, d y c. Ya lo he comprobado, no es casual. Y como lo ha advertido, me contó que es por motivo de un accidente de tráfico que tuvo hace dos años. Un camión lo embistió, se quedó pegado a la parte delantera y el conductor, tras despegarlo cuidadosamente, lo dejó abandonado en la cuneta de una carretera solitaria y se dió a la fuga. Entre otras cosas la mandíbula se le rompió y desencajó. Por eso desde entonces, al hablar y sonreir, sus palabras se entremezclan con esos cloc secos y simpáticos.

Shiva, a quien le debe la vida tras tan trágico accidente, será el motivo del supertatuaje de 12 por 6 inches que tiene previsto. Su preocupación es que, como es extranjero y no habla ni una pizca de español, el artista de los tatuajes ha decidido cambiarle el precio y Shiva ha pasado de costar 250 dólares a 1,200.
- Còmo lo sabes si no hablas español?
-Se lo ha dicho a mi intermediario que es panameño
-Ah.... Y que vas a hacer?
Pues voy a buscar otro artista y en vez de que me tatue en tres sesiones voy a exigirle que lo haga en una para que no me deje a medias el tatuaje y no me haga chantaje entre sesión y sesión..
- Pero eso es una locura!!!. No vas a aguantar el dolor y la espalda estará muy hinchada.
-Es verdad pero he pensado bien en lo que me dijiste y en vez de 6 por 12 inches me lo voy a hacer de 6 por 6. Y además me beberé diez cervezas con alcohol para estar bien anestesiado.¿Tú me acompañarás? Quiero que alguien de confianza esté a mi lado
- No hay problema pero, y tu amigo el panameño?
-Preferiría que vinieras tú....
-OK, sin problema. Este fin de semana me voy a Kuna Yala pero luego puedo. sin problema, tengo curiosidad.

Tal y como acabo de comentar, mañana me voy a San Blas, tierra de los Kuna, un pueblo que vive en un archipiélago paradisiaco manteniendo sus costumbres y forma de vida tradicional. Me esperan 36 horas de mar, sol, lluvias caribeñas, comida criolla, quizás alguna langosta. Y una cabañita con suelo de arena de playa en la que los kuna inflan un colchón de aire para que podamos pasar la noche.

Me voy sola, mi nuevo amigo Rodney se ha enfadado mucho por no haberselo dicho antes. Con las ganas que el tiene de ir me hubiera acompañado. No obstante me ha hecho prometerle que cuando él regrese de Bruselas en octubre le acompañaré para que no le engañen mucho y, a cambio, el podria enseñarme yoga y su truco para no llorar cuando algo duele mucho. Porque cuando estuvo inmovilizado tres meses en aquella cama de hospital no soltó ni una lágrima a pesar de los terribles dolores. Un hombre no llora y el ya lo es. Por eso el día del tatuaje, aunque duela mucho, su hombría no quedará en entredicho. Por mucho que los muchachotes de Miami Ink salgan soltando unos impresionantes lagrimotes de dolor. a él no le pasará.

Buenas noches mi gente buena. Os saludo desde esta parte del mundo y prometo hacer fotos de un nuevo paraíso. Papá, mamá, os quiero mucho y os llevo conmigo.

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