15/12/12

Desde Madrid

Regresé a Madrid hace cinco días tras una semana intensa en Panamá llena de despedidas y cierres. Todo el mundo me pregunta si es que no tengo la intención de regresar, si traje todo mi equipaje de vuelta conmigo. La respuesta me sale fácil y rotunda. En estos momentos solo existe el presente y los acontecimientos y el día a día irán definiendo los siguientes pasos. No quiero ni tengo cabeza para pensar en otra cosa.

Me empeñé en vivir una "vida posible" y lo conseguí. Ahora, con más certeza que nunca, sé y siento que es posible alcanzar los sueños, incluso aquellos que anidan desde la juventud. Uno a uno, con mayor o menor intensidad, he ido colmando anhelos y consiguiendo victorias ganadas a los miedos. He disfrutado y sufrido el sabor agridulce de la libertad y de la soledad. Esa soledad que, a veces, inexorablemente acompaña a todos aquellos que emprenden viajes para atravesar todo tipo de fronteras, no solo las geográficas.

Estaré en Madrid siempre y cuando mi instinto y mi corazón así lo dicten. No es un acto de altruismo, sino de egoísmo. Quiero y necesito estar con los míos. Porque yo soy ellos y ellos viven en mí. Necesito parar y, como bien refleja la frase del Dalai Lama de la entrada (post) anterior, vivir el presente.

Vendrán más viajes y aventuras, pero no por ahora. El protagonista de la película Into the Wild (muy recomendable) descubrió, quizás demasiado tarde, que "La felicidad solo es real cuando es compartida". Yo prefiero pensar que la vida solo es real cuando es compartida. Y por eso, con sus altos y bajos, en este presente, yo quiero compartirla con mi familia.

!Buenas noches Madrid!

 

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