25/2/15

Empezar de nuevo, que no de cero

Belgrano (BsAs), 25 febrero 2015.

Este es un blog muy personal que nació con la idea de que los de allí estuvieran al tanto de lo que hago aquí, o viceversa, especialmente cuando media una distancia de más de 1,000 kms. o superior al mes. Porque las distancias también pueden medirse temporalmente, al menos desde el punto de vista subjetivo.

Escribo 10,060 kilómetros al suroeste de Madrid, desde Buenos Aires, la ciudad de la furia (emulando a una canción de la banda de rock argentina Soda Stereo, escrita y compuesta por Gustavo Cerati). Hace dos semanas y tres días que aterricé en destino con alma y cerebro llenos de incertidumbre, objeciones y dudas, a la par que pocas expectativas (pocas que no nulas, y concretas, porque ya persigo objetivos de uno en uno). La decisión de abandonar el terruño conocido, que ya ni tan siquiera era un nicho de confort, fue compleja. Tenía ante mis narices un papelito que podía canjearse por un vuelo a cualquier lugar del mundo. A cualquier lugar del mundo... Y yo, viajera empedernida, no sabía para donde tirar. Esa fue la elección que más me tomó, aunque al final la hice en cuestión de segundos. Porque un instante por si solo, a veces, tiene el poder de cambiar el rumbo de toda una vida.

Y elegí Buenos Aires por variadas razones que no vienen al caso, y que los que habitan mi presente ya conocen (conocéis). A veces me preguntan cómo se hace: dejarlo todo y empezar de cero. Me doy cuenta de que una nunca empieza tan a ras, que la mochila que intentamos vaciar de negatividades y subjetividades también está llena de vivencias y conocimientos positivos que son muy útiles y que convierten una experiencia de irse a más de 10,000 kilómetros en algo parecido a desplazarse apenas 100.

Los pasos, me dicen a veces, necesitamos saber los pasos. ¿Qué hay que hacer para irse? Lo que "hay" que hacer no tengo ni idea, pero sí puedo compartir lo que yo hago, cómo me preparo, desde el punto de vista práctico, para iniciar una nueva aventura vital.
1. Preparación mental.  Lo primero es desearlo, aunque no siempre se tenga claro. Querer intentarlo. Luego llega la fase estratégica que define la táctica a emplear. Los que han hecho planes estratégicos ya saben de lo que hablo. Es algo así como planificar lo necesito para llegar del punto A hasta el B. No me refiero a temas logísticos sino intelectuales, emocionales, mentales y hasta espirituales. Este momento, que puede alargarse por meses y años es el más importante, aunque si uno lo piensa mucho corre el riesgo de posponer la decisión eternamente y quedarse en su silla elucubrando en un bucle infinito. ¡Hazlo fácil! Visiona lo que deseas (objetivo, finalidad, razones, recursos, etc.). Investiga por Internet noche sí y noche también -puedes hacerlo por el día, yo es que soy nocturna- sobre lo que quieres conseguir y los distintos países donde hacerlo, planea lo que necesitarás (ahorros, estudios, documentos legales, etc.), mete en tu cabeza todos los recursos posibles y cómprate el dichoso billete. Nada como la presión para apretar el culo (perdón) y ponerse pilas para gestionar todo lo que necesitamos.

2.  ¡Cómprate el dichoso billete! Doy por entendido que ya has investigado, interiorizado lo que deseas y que tus entrañas han mostrado preferencia por un destino concreto. Ahora te asaltan las dudas... ¿y por cuánto tiempo me compro el billete? ¿qué día de regreso pongo? A ver... ¿no habíamos quedado que te vas para comenzar de nuevo? ¿Vas a ponerle fecha de caducidad a la lucha por tus sueños? Puedes hacer lo siguiente: como ya has investigado mucho y sabes lo que te costará mantenerte mensualmente, calcula la vuelta para cuando veas que -en caso de que las cosas no fluyan- los recursos económicos se agotan. Claro, tienes que dejar unos poquitos en la caja por si tienes que regresar al terruño... Los billetes se cambian, se anulan, se compran... es solo cuestión de dinero. Dinero, estarás pensando, es que eso es justo lo que no tengo. Bien, si no tienes dinero vuelve al punto 1. Te recuerdo que para irte necesitarás dinerito; siempre hacen falta recursos económicos para subsistir hasta que uno se ubica en un nuevo país, resuelve su situación legal y encuentra trabajo. Que esto no es salir y besar el santo. Seamos realistas.
3. Alquila un alojamiento para las primeras semanas. A no ser que conozcas a alguien en destino o quieras dormir bajo un puente, necesitas buscar techo. Dependiendo de tu personalidad puedes optar por un hostal, hotel o alquiler temporal de habitación o apartamento. Yo siempre elijo esta última opción porque favorece mi privacidad y tranquilidad, que es lo que más necesito cuando aterrizo. Además, imprescindible, ha de tener buena conexión WIFI. Hay mil foros, empresas, webs que te ayudan y te lo ponen muy fácil a la hora de buscar y encontrar tu primer lugar de residencia. Y digo primer porque te aseguro que habrá muchos más en no demasiado tiempo. Sí, dale con lo mismo, hace falta dinero para encontrar un lugar decente en un barrio seguro. Recuerda: no conoces el destino y lo primero es tu seguridad y bienestar. Emigrar no siempre es barato, al menos hasta que se aprenden los trucos locales; algo que, por lo general, empieza a ocurrir a partir de la segunda semana -si uno se esfuerza por conocer y relacionarse con los nuevos vecinos-. Olvídate de tu timidez, hay que hacer una inmersión en la nueva cultura, pero de eso hablamos luego (cuando venga de la compra en el súper, antes de que se "largue" a llover, porque no me traje paraguas. ¡Claro! tengo dinero para comprarme uno, pero nunca los utilizo ; )

 4. La maleta. Te lo quieres llevar todo: la ropa de verano, invierno, primavera y otoño. Todas tus cremitas, complementos, bisutería, joyas, zapatos, el ordenador, la tablet, la cámara de fotos, el móvil, el bastón para los selfies... ¡Pará! Tengo una mala noticia para ti. Recuerda que las compañías aéreas imponen restriccines de peso que van de los 20 a los 23 kilos por bulto. Y solo permiten uno, el segundo hay que pagarlo extra. No te lo voy a discutir, puedes irte con tantas maletas como quieras pero cada una de ellas se convertirá en un lastre. Te lo aseguro. Ni se te ocurra cargar con más de lo que puedas llevar y mover tú solita. Sí, tú solita. Si te hace falta ayuda para subir tu equipaje al bus o al coche, o bajarlo al metro... es que te pasaste. Así que empieza a practicar el desapego, ponte en modo práctico y selecciona lo imprescindible: prendas y calzado cómodo y versátil que puedas utilizar en distintas ocasiones. Es el momento de darte cuenta de que realmente no necesitas tanto para vivir y ser feliz. Fíjate en lo que te acompañará en tu nueva vida y lo que dejas atrás. Suelta lastres, no necesitas tanto. Lo imprescindible lo llevas en tu cabeza y corazón. Eso es lo que tienes que llenar de información, valor y optimismo.

5. Resetea tu mente. Ya estás en el avión y el estómago siente mariposas, o murciélagos, depende de cada cual. Miramos con nostalgia e incertidumbre por la ventanilla viendo como nos alejamos de los lugares comunes. Por lo general, yo aprovecho y me regalo una gran carcajada interior y me digo "Allá vamos, empieza la aventura. A disfrutar". Duermo todo lo posible con la tranquilidad de que estoy haciendo lo que deseo hacer, o aprovecho para ponerme al día de las películas (si tienes la suerte de que el avión está equipado con pantallas individuales). Antes de la cabezadita también hago el propósito de poner a cero el contador de prejuicios, del "me lo sé todo", conceptos adquiridos, etc. Voy a un lugar que no conozco y, aunque a lo largo de los años he aprendido ciertas habilidades de adaptación, es el momento de aceptar que, según aterrizamos, nos convertimos en un niño que tiene que aprender desde el principio. Y como tal debemos abrazar la realidad que llega, evitando comparar constantemente lo que nos encontramos con lo que teníamos en nuestra amada España que, por cierto, estamos abandonando. Por algo será. Abónate a lo nuevo y disfruta, hazte las cosas fáciles.

 6. Explora. Ya has llegado a tu destino. Todo es fascinante y, al mismo tiempo, atemorizante. ¿Por dónde empiezo? te preguntas. Y ahora, ¿qué? Es muy, muy fácil si ya vienes con algunos deberes hechos; si no ya estás volviendo al punto 1. Lo primero y más importante: descansa y relájate. Date unos días -los que necesites- para bajar las revoluciones del viaje, las despedidas y todos los preparativos. Aprovecha a explorar las inmediaciones de tu nuevo hogar. Hazte con un número de teléfono local para los nuevos amigos, que te llamen los de allá y, obvio, poner en el Curriculum Vitae. Localiza los supermercados, las tiendas donde adquirirás productos de primera necesidad, el transporte público y todos esos recursos con los que convivías en tu ex ciudad sin apenas ser consciente de ellos. No te olvides de los kioskos de prensa; los periódicos, por lo general unos grandes desconocidos, van a ser aliados perfectos en tu aventura. Cómprate varios y devóralos hasta empacharte; ni se te ocurra dejarte la publicidad o los clasificados. Importantísimo el dominical donde encontrarás ofertas de empleo, alquiler de apartamentos, artículos sobre qué hacer, tendencias, etc. Leer el periódico y sus suplementos es un curso intensivo de inmersión en la andadura que comienzas.

7. Mézclate, vive como un lugareño. Hay una herramienta que te llevará lejos si la utilizas mucho y bien: la palabra. No hace falta que anestesies a todo aquel que te encuentres por la calle, pero es importante aprender a hacer las preguntas necesarias a las personas adecuadas. Y a mantener silencio a ciertas investigaciones de ciertos desconocidos. Tu instinto te ayudará mucho aquí, házle caso. Ya... algunos que me conocen a estas alturas de la lectura ya están tirados por el suelo con lágrimas en los ojos de la risa ("Isabel calladita", piensan, y se parten). Sabéis que os quiero y me gusta sentiros felices. Ja ja ja. Personalmente pienso que las mujeres son la mejor fuente de sabiduría para conocer los recursos necesarios y básicos. Acércate con amabilidad y charla, !charla! También es muy práctico hacer algún curso (yo ya estoy en uno de Reiki) y participar en algún voluntariado (ando buscando alguno que me permita ver cómo se trabaja aquí en mi rubro -especialidad-). Lo adivinaste, adáptate en todo aquello que puedas, el lenguaje es una buena forma de empezar. Si todo el mundo dice computadora en vez de ordenador, no insistas. Aunque tu perfecto y depurado castellano debe ejemplarizar, estás en su país y ya se sabe que la cultura popular es sabia: "donde fueres haz lo que vieres".

8. Manos a la obra. Ya tienes techo y cobijo -aunque quizás estés buscando algo más económico y permanente-, has hecho algo de turismo, sabes moverte en transporte público, descansate y ametrallaste a familiares y amigos con mensajes de WhatsApp y llamadas por Skype (gracias por la paciencia gente, pero es que al principio necesitamos expresarnos aunque sabemos que allí estáis hasta arriba de trabajo y compromisos). Más o menos, podríamos afirmar que todo es más familiar y menos amenazante. Ahora toca empezar a hacer lo que vinimos a hacer. ¿Te parece? Pues como el punto 1 lo tienes bien trabajado, todo será más fácil. Empieza el momento de buscar y encontrar empleo para gestionar el permiso de trabajo, y de conseguir el permiso para que te puedan contratar... Uhmmmm,  dependiendo de las leyes nacionales adivinaremos si viene antes el huevo o la gallina, y de sí en nuestro país "de acogida" nos tratan con algo más de cariño y nos ponen menos obstáculos que los que ofrecemos a los emigrantes en España. Aquí espero opiniones para todos los gustos. Las más cínicas, ácidas y clasistas se desprenderán de cabezas cuyos cuerpos nunca tuvieron que enfrentarse a retos de este tipo.

Sí, los inmigrantes -vas aprendiendo en tus propias carnes-, son gente valiente y perseverante con mucha resistencia al desaliento. Es tu turno. Ah, se me olvidaba, toca mandar CVs, contactar con empresas, rellenar casillas interminables en páginas web... Y vivir con bajo perfil y de forma austera hasta que la oportunidad nos sonría. Y si tarda en sonreir... pues no queda otra que agarrar lo primero que venga para que las arcas de caudales no se agoten. En este punto es cuando uno entiende que, a veces, extranjeros muy cualificados acaban limpiando cristales o cuidando a ancianos -es un ejemplo- en un país donde, además de escasas oportunidades laborales,  no se acepta con facilidad lo distinto y donde las habilidades intelectuales quedan atrapadas bajo los clasismos que no aceptan ni color de piel ni nacionalidades diferentes. Y eso, nos guste o no, -no acepto crisis como excusa de no hay trabajo para todos (no se me escapa que en este momento hay muchos licenciados españoles limpiando las calles en nuestro país)- predomina mucho en España: ellos a la construcción y ellas a limpiar casas (incluso en época de bonanza).

9. Vive. No te obsesiones ni con lo que dejaste atrás ni con lo que vendrá. Aquí y ahora. Cree en ti, lidia con las inseguridades, las nostalgias, la morriña y los días bajos. No te encasilles ni te definas, permítete todas las posibilidades. Déjate llevar, con cabeza, pero permite que el presente te sorprenda. A veces no es tan fácil porque tenemos la mente muy estructurada; recuerda que dijimos que teníamos que resetearnos... Como dice una frase que leí: "A veces necesitamos dejar de analizar el pasado, dejar de planear el futuro, dejar de intentar definir cómo nos sentimos, dejar de decidir excatamente qué es lo que queremos y solo dejar que pase lo que tenga que pasar". Sigue soltando lastres, disfruta y lucha por tu Vida Posible.

¿Ves que no es difícil? De hecho, en la práctica resulta mucho más sencillo que en nuestra mente que, a veces llena de miedos, nos hace sabotaje. Ya termino, pero se me olvidó mencionarte algo importantísimo. A veces, cuando estás a punto de partir, encuentras una razón para quedarte. Siempre sucede. Es así. Es el destino retándote; poniéndote a prueba para que seas consciente de si lo que crees anhelar realmente lo deseas de corazón o es un mero capricho de las inseguridades. Siempre fue así y siempre lo será.  Porque la conquista de los sueños supone una renuncia.

¿A qué estás dispuesta/o a renunciar?


4 comentarios:

  1. Larga Vida a una Vida Posible !!
    Me gusta Isa.
    Besos y más besos

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    1. ¡Gracias Mr. Ubuntu! Se agradece muchísimo. Tú también has recorrido ese camino. y lo qu ete rondaré moreno, que se dice... Besotes y saludos a tu mami.

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  2. Como me gusta leer todo lo que escribes Isa. Ojala encuentres alla o donde sea tu vida posible....aunque aqui te echaremos mucho de menos. Mucha suerte. Un beso enorme

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    1. Sandra... yo os extraño mucho, especialmente cuando estáis de tapitas por ahí. Sniffff.

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