13/1/17

No encajar no es una derrota, sino una motivación.

A veces, no encajar no es una derrota

El ser humano es gregario lo que, simplificando mucho, significa que las personas se sienten bien cuando pertenecen a un grupo con el que se identifica en valores y objetivos.

Pero a veces no sucede. Hay circunstancias o etapas en la vida en la que un individuo tiene la sensación de "no encajar". Se siente sin conexión con lo que le rodea, incluso si ese entorno es el que le ha acompañado por siempre. Y ocurre, en ocasiones, que en vez de aceptarlo como proceso natural del cambio y la evolución, esa sensación de no encajar se percibe como una derrota contra la que hay que luchar sí o sí.

Y en esa lucha, al final, quien pierde es el individuo que se esfuerza en ser otro para ser, precisamente, aceptado por los otros. Error. 

Si estás pasando por esa situación, no te va a quedar otra que cantarte las verdades, como sabiamente anotó el escritor uruguayo Mario Benedetti. Cántate las verdades sobre ti mismo y acéptalas. Y vive en consecuencia. Eres un ser único con una oportunidad excepcional de vivir quien eres.

Si no encajas, vuela. No encajar no es una derrota... Es la vida gritándonos que nos atrevamos a vivir en plenitud nuestra singularidad, con sus altos y sus bajos. Es la vida motivándonos a ser quienes somos y a intentar encontrar la paz y la plenitud en vez de esforzarnos en "no ser". 

Acéptalo. No encajas. No es un problema, es tu realidad. Cántate las verdades y extiende tus alas. Deja de frecuentar los lugares, personas y actitudes que te alejan de ti. No te dejes apagar. Si lo intentas puedes encontrar "tu vida posible". Quizás solo lo habías olvidado. 

No permanezcas donde no hay anclajes. No busques anclajes donde no los hay. ¡Atrévete!


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